domingo, 19 de diciembre de 2010

VER PARA CREER

El ser humano es un animal que necesita creer. Desde que nacemos asta que morimos, vivimos siguiendo unas pautas que nosotros mismos nos imponemos, pautas que varían segúnnuestras creencias, creencias que surgen a consecuencia de la fe que tengamos sobre dicha creencia. Esta actitud es la que diferencia al ser humano de otros animales, o a la persona madura y competente de una persona inmadura y manipulada .Así pues, este interior sentimiento humano hace aflorar las mejores actitudes de las personas, así, el enamorado que cree en el amor luchará con mas entusiasmo para conseguir a su enamorada, el político que cree en la libertad luchara con mas fuerza para conseguir un estado libre, y el trabajador que cree en la familia trabajara con mas dureza para cuidar de ella. Pero, ¿Y el cristiano que cree en Dios?


Gente como aquella cree en ciertas cosas que salen de la capacidad de razonamiento humano, creen en cosas que nunca han sido verdaderamente demostradas, y dudo mucho que lo serán, gastando tiempo y derrochando dinero en una falsedad medieval. Usted mismo puede pensar,"¿Y el amor?, ¿Y la libertad?, ¿No es eso creer en algo que no exista?", y yo, cordialmente, le responderé lo siguiente: Es verdad que muchos opinan que el verdadero amor no existe, pero entonces, ¿por que lucha y da su propia vida la gente por sus familias?¿Por que absurda razón el enamorado viaja a través de medio mundo para encontrarse con su amada?, y respecto a la libertad, muchos también opinan que es una falsa ilusión, y que el verdadero ignorante es el que cree en ella, pero entonces,¿Por que luchamos por ella? y si no existiese, ¿De verdad seríamos seres humanos?.


Demos un breve repaso histórico al asunto. Desde hace siglos, las entidades o grupos que gestionaban las diferentes creencias religiosas,(no es necesario citar las 2675 diferentes) han embaucado a las débiles sociedades obligandolas (Si, obligar) a creer en un Dios o Dioses que promulgan unas ideas externamente atractivas, como el amor, la humildad, la bondad...etc. Eso es ideal, no se puede negar,¿Pero que le pasaba al humilde campesino que creía en la bondad y en el amor tanto o más que aquellas personas, pero que a diferencia de estos no sentía la necesidad de creer en un Dios?, al paredón. Pero el peor de todos era su santidad el obispo, que mucho amor a dios, que mucha libertad, pero todos ustedes me trabajan día y noche para construirme una catedral que vosotros mismos costeáis mientras yo me baño en una bañera de oro, ingiero los alimentos de diez familias y rompo mi boto de castidad acostándome con cuatro fulanas.


En conclusión. ¿Que necesidad hay de creer en un Dios que nos hace "creer" en la bondad, humildad y el amor, pudiendo nosotros creer en esos fabulosos ideales sin necesidad de un sangriento y mentiroso intermediario espiritual con "cara de santo"? La gente debería pensar en que piensa, debería pensar en que cree, y debería reflexionar sobre si merece la pena seguir con la farsa que supone la fe en una religión.